Monica Naranjo cumple 40 años, y no se ha implicado mucho en su nuevo álbum; un recopilatorio de sus éxitos más sonados. Se supone que era un homenaje a esa edad tan fabulosa, que ella ha bañado de botox en su rostro. Pero lo que nos queda a los fans y a los no fans es un gusto a lo mismo de siempre, como un bocata de chorizo con pan de dos días.
Podría haber hecho lo que otras divas del pop hicieron cuando cumplieron los cuarenta: Madonna estrenó «Ray of light», y en el panorama internacional Alaska bajo el sello Subterfuge, en «Una temporada en el infierno» o «Naturaleza muerta». Pero no, o la Naranjo está muy ocupada en su etapa televisiva y no da para más en la canción, o ¡que me aspen! como ha desaprovechado el poder editar un álbum. Los dos anteriores discos eran directos «Stage» y «Adagio», además este disco está envuelto en un papel demasiado infantil, y dulcificado, muy alejado de la garra de lo que fué la Mónica de «Tarántula» y por supuesto de «Sobreviviré».
Que fiesta de los 40 tan glamourosa podría haber montado Mónica Naranjo y en vez de eso su vuelta al ruedo se ha quedado en una fiesta infantil con bocadillos de pan de molde y chorizazo jasco.